Las paredes vacías me dejan respirar. Solo es un simulacro pero qué no lo es, cuando se mezclan en el ahora los tiempos de la vida sin distinguir lo afable y lo convulso, cuando las cosas no tienen historia, no sabes de dónde vienen ni lo que significan. Simplemente te acostumbras al ruido de fondo y no te atreves a olvidar lo que quisiste, no quieres, no puedes. Al menos el vacío deja correr el aire. Y deja suspendida la posibilidad de que ocurra lo inesperado. Que no sabes dónde ni cuándo. Ni lo que significa.