domingo, 18 de octubre de 2020

TODA LA LUZ. VERANO DEL 14

Rescato un poema de hace ya un tiempo para arrojárselo a la cara a esta tarde mustia y decirle venga, no me vengas con esas, que yo fui señor antes de siervo y el que tuvo...


Toda la luz (verano del 14)

 

Toda la luz que atesoraba el día de aquel verano

La espuma de las olas trenzadas como crestas

En los tablones del embarcadero

Su ondulación como una danza

Atravesando el aire

Llevada hacia dónde

Por alas de gaviotas febriles

 

Toda aquella luz descendió

Como un foco que recorta una silueta

En las profundidades

Pantalón blanco, blusa blanca

Gafas de sol, melena al viento

Pasos que tratan de adivinar el ritmo

De las olas sobre las tablas recias

Tus ojos mirando de pronto

Mis ojos tristes de entonces

Diciendo sin palabras dónde estaba mi futuro.

 

Será para siempre ¿no?

Me atreví a responder en voz alta

A la angustia de no saber

Y aún así estar allí

Tras los cristales rotos del pasado

Cosido con los reflejos de aquella luz

Y el hilo de seda de nuestros pocos recuerdos.

 

Será para siempre, dije

Queriendo atrapar aquella luz

Que temblaba en nuestro mediodía.

Y en un murmullo oí: yo nunca te dije otra cosa

Y esa respuesta traspasó la piel del tiempo.

 

No sé medir lo que vino después.

La luz se hizo más intensa hacia el atardecer

Los cuerpos se fueron tensando

Y después de camas deshechas y casas llenas

Y carreteras con puentes dorados

Y vacíos que se fueron llenando

Aún brilla alguna década

Más de media vida después

En los tablones que se van gastando.

 

¿Para siempre? Eso no lo podía saber entonces

Como nadie más sabe la respuesta

Tiempo añadido al tiempo

Y bien a la vista

El regalo de la única felicidad sin precio.

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