(Para el Parlamento Filosófico)
Para contribuir a la inteligencia colectiva instituida por este foro quisiera destacar tres aspectos del tema que de manera programática nos preocupa, tres puntos por si alguien los pueda considerar de utilidad para ser discutidos en vistas a una propuesta conjunta.
EL PRIMERO, lo llamaría “la venganza de los datos”, con el fin de establecer el estado de la cuestión en relación al proceso histórico de las últimas décadas, eso que llamamos globalización. ¿Qué hay de cierto en el relato neoliberal de la eliminación de grandes bolsas de pobreza en las últimas décadas? ¿Mejoraron las estadísticas de acceso a agua potable, de ingesta calórica, de riesgo de mortalidad materna en los partos, de analfabetismo, o de acceso a alguna forma de seguridad social? Habría que combinar el análisis de las tendencias de cambio con estudios transversales de las relaciones entre distintos indicadores para establecer alguna conclusión en la que figuren a la vez una respuesta afirmativa a los interrogantes estudiados, en términos absolutos, y una distribución desigual y productora de más desigualdad. La evolución de la estructura social produce pobreza, y la pobreza se diversifica entre la más extrema (¿de cuánta ingesta calórica se puede prescindir?, ¿es comer tres veces al día una medida revolucionaria?) y las formas múltiples de la precariedad que impregna el tejido social, y aún más desde la pandemia…
El SEGUNDO, “El círculo infernal de la pobreza”. La pobreza no es una condición natural sino una construcción modulada por múltiples piezas que se realimentan en sus dinámicas: la desnutrición es su evidencia última, pero cuando esta llega es raro que no haya habido antes explotación de género o laboral, matrimonios prematuros, violencia sexual, alto grado de conflictividad y, muy frecuentemente conflictos armados, así como una baja escolarización y formación. Las mujeres y los niños siempre son los más afectados por la pobreza. La feminización e infantilización de la pobreza contribuyen a hacerla más invisible…
Y el TERCERO, la frase mencionada de la Revista de la Universidad de
Mexico que tan bien resume el problema político de la pobreza, “Nuestros sueños
no caben en sus urnas” ¿Es preciso cambiarlo todo para acabar con la pobreza?
Frente a los embaucadores de la ayuda para paliar un poco y que nada sustancial
cambie, la pobreza nos emplaza ante la totalidad del sistema, es la economía y
la deuda pero también las condiciones sanitarias y laborales, el desprecio por
el entorno considerado solo desde la perspectiva de ser un material explotable,
los recursos alimentarios como material especulativo y predatorio, un modo de
vida que genera pobreza estructural también cuando descuida la educación,
cuando recorta derechos y cuando promueve los prejuicios que fortalecen el
racismo y el sexismo en lugar de fomentar la inclusión social y la
participación política. Como bien dice el texto fundacional de Francisco
González Cabañas, el problema del hambre es conceptualmente un problema para
los que no tenemos hambre, es un problema existencial para los que no la
padecemos porque es “el pliegue donde la humano cobra su sentido o su razón de
ser”. El hambre y la pobreza interpelan al presente, cuestionan el pasado y
emplazan al futuro, son un reto gigantesco para la humanidad que quiera pensarse
algún día como universal sin perder su anclaje en la diversidad.
(Contribución al Parlamento Filosófico sobre la pobreza)
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